La disputa entre Donald Trump y Twitter marcará el futuro de las redes sociales


Los disturbios raciales extendidos por varias ciudades de Estados Unidos dispararon otro conflicto como consecuencia no intencionada en la relación entre el poder político y las redes sociales. Es sabido que el presidente Donald Trump usa la red social Twitter para comunicar sus decisiones de gobierno y expresar sus puntos de vista sobre aquello que le resulta de interés. A raíz de las críticias existentes sobre los contenidos en las redes, Twitter decidió instrumentar medidas como el control de los contenidos para evitar que se expandan mensajes que fomenten la violencia u odio. El primer caso de un mandatario advertido por sus mensajes fue el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. En este caso le tocó al presidente Trump. Primero, en un mensaje dirigido al gobernador de California, Gavin Newsom, Twitter tildó de “engañoso” el contenido. En el contexto de los disturbios, Twitter volvió a actuar y consideró al mensaje de Trump como incitador a la violencia.

Trump no se quedó atrás y amparándose en la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos que garantiza la libertad de expresión expresó su intención de revocar la sección 230 de la Ley de Telecomunicaciones.

Este artículo de la ley sostiene que las redes sociales no son responsables de los contenidos allí vertidos, pero que tienen la facultad de restringir algunos de ellos (ej: pornografía). Ahora bien, la disputa es por demás interesante. El creciente cuestionamiento hacia los contenidos que circulan en las redes, en particular las llamadas fake-news, y los algoritmos utilizados por estas, llevó a la implementación, como en Twitter, de establecer una herramienta de control de veracidad de los contenidos (fact-checking). Este paso tomado por la red social cuya cara visible ha sido Jack Dorsey supone un paso más sobre el control de los contenidos lo cual implica algún tipo de edición de los contenidos, con lo cual Twitter se está moviendo de una red social hacia un modelo de medios de comunicación. Esta decisión no es menor y hay que seguirlo con atención. Es de mencionar que Mark Zuckerberg, creador y dueño de Facebook, se distanció de los criterios puntuales de control de contenidos adoptado por Twitter, cosa que fue aprovechado políticamente por Trump.

Al mismo tiempo, el conflicto desatado entre el poder político y la red social en torno al uso de la Primera Enmienda es de particular interés por dos motivos. Primero, que dicha enmienda es la base del sistema de garantías y libertades del país en materia de libertades de prensa, expresión y creencias religiosas; segundo, al ser la Constitución de los Estados Unidos la base de buena parte de las constituciones latinoamericanas, las decisiones judiciales que se tomen en el país impactan en la región, en particular en la Argentina. Dado que estamos entrando de lleno en la campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos, esta disputa asoma como la primera de una larga serie de actos controvertidos en un contexto por demás áspero.


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