Observatorio de Medios UCA

Un modelo de Media Capture: cómo se controlan hoy los contenidos


El fenómeno de Media Capture es algo que corre en paralelo a la dificultad para conseguir un financiamiento genuino por parte de los medios. Como los instrumentos tradicionales de ingresos por parte de los medios (precio de tapa, abono, suscripción, publicidad) sufren constantemente los vaivenes del avance tecnológico, los medios son capturados por organizaciones externas a ellos. Típicamente son el Estado, grandes empresas no mediáticas y asociaciones intermedias. Zenodo.org publicó un trabajo de Marius Dragomir donde termina de formalizar una tipología para la captura de medios y las aplica a casos. El paper se llama “The Arquitecture of Media Capture. Typologies, Global Patterns and the Tech Threat” (“La arquitectura de la captura de medios. Tipologías, patrones globales y la amenaza tecnológica”).

Para Dragomir la Media Capture (Captura de medios) consta de cuatro elementos

  1. Control regulatorio: las regulaciones favorecen a la incorporación y consolidación de medios afines al gobierno y al mismo tiempo castigan o persiguen a medios críticos
  2. Control de medios públicos/estatales: se cambian los cuadros gerenciales de los medios y el contenido está destinado a favorecer al partido en el gobierno
  3. Financiamiento como instrumento: Los subsidios y las publicidades estatles se distribuyen de modo selectivo para favorecer a medios afines al partido en el gobierno; tiende a una disciplinar al menos implícitamente a la línea editorial
  4. Control de la propiedad: grandes empresas o el Estado pasan a controlar la propiedad del medio con lo cual la independencia editorial desaparece.

A partir de allí Dragomir aplica este modelo a los siguientes casos:

  1. El Prototipo: Rusia. El país bajo el gobierno de Vladimir Putin se caracteriza por un progresivo cierre a voces opositoras. En vez de una represión abierta y masiva, el régimen de Putin se funda en el uso de la propaganda y en la constante manipulación de hechos.Rusia se caracteriza porque el organismo regulador de la radiodifusión está bajo el control del Kremlin; la radiodifusión pública nacional difunde propaganda estatal; la publicidad estatal y los presupuestos publicitarios de las empresas controladas por el Estado se utilizan sistemáticamente para disciplinar a los medios privados restantes; y la propiedad de los principales medios se ha transferido a leales, empresas fachada y entidades vinculadas al Estado.
  2. El modelo de manual: Hungría y sus derivados europeos. La Hungría de Viktor Orbán cumple con los cuatro componentes considerados en la tipología. A poco de asumir, Orbán impulsó una nueva legislación sobre medios de comunicación que creó un superorganismo regulador, la Autoridad Nacional de Medios de Comunicación e Infocomunicaciones (NMHH), cuyo presidente, un funcionario designado políticamente, tuvo importantes poderes durante nueve años sobre la concesión de licencias, la contratación de personal, la financiación y la regulación de contenidos. La emisora ​​pública MTVA fue reorganizada siguiendo líneas que otorgaron a los leales al partido gobernante el control sobre la gestión y la política editorial. Mientras tanto, la publicidad estatal, incluida la de las empresas estatales y las de las compañías comerciales que dependen de contratos gubernamentales, fue sistemáticamente redirigida hacia los medios de comunicación progubernamentales y retirada de los medios críticos o independientes. La dimensión de propiedad de la captura húngara se completó con la creación de la Fundación de Prensa y Medios de Comunicación de Europa Central (KESMA) en 2018, un conglomerado que unió a casi 500 medios de comunicación previamente independientes o semiindependientes bajo un mismo paraguas políticamente alineado, establecido mediante un mecanismo que eludió la ley de competencia húngara. KESMA representa el acto de consolidación de propiedad más ambicioso en la historia de la captura democrática de los medios, concentrando un mercado mediático previamente diverso en un instrumento monolítico de comunicación del partido gobernante. Eslovaquia, bajo el gobierno del primer ministro Robert Fico, Rumania, Bulgaria y Grecia tienen familiariedad con el modelo húngaro.
  3. El modelo de negocio familiar: Turquía. Bajo la presidencia de Recep Erdoğan, Turquía ofrece el ejemplo más avanzado de un modelo de captura que opera principalmente a través de la dependencia comercial de la propiedad de los medios de comunicación, en lugar de mediante la reestructuración legislativa del marco regulatorio. El mecanismo es elegantemente simple en su diseño: los propietarios de medios en Turquía son, sin excepción, conglomerados con importantes intereses comerciales en la construcción, la energía, las infraestructuras y las telecomunicaciones, sectores en los que los contratos gubernamentales son la principal fuente de ingresos y beneficios. Estos vínculos comerciales entre Estado y empresas se apoya en una sutil red de relaciones personales y familiares. El carácter “humano” de estas relaciones comerciales, reforzado por vínculos familiares reales, incluido el yerno de Erdoğan como figura mediática destacada, le confiere al modelo su personalidad. El modelo turco es un modelo de empresa familiar porque funciona a través de la interconexión de redes familiares, dependencias comerciales y lealtades políticas, en lugar de a través de la reestructuración burocrática. La publicidad estatal en Turquía es igualmente opaca y está controlada políticamente.
  4. El modelo de los servicios de inteligencia: Egipto. Bajo la presidencia de Abdel Fattah el-Sisi, Egipto representa un modelo de captura cualitativamente distinto de las variantes europea y turca: un modelo en el que los propios servicios de inteligencia se han convertido en propietarios directos de medios de comunicación, operando un imperio mediático a través de empresas fachada que adquirieron sistemáticamente los medios privados independientes restantes en los años posteriores al golpe militar de 2013. El Servicio General de Inteligencia (GIS), principal agencia de inteligencia de Egipto, construyó su presencia mediática a través del Egyptian Media Group (EMG) y su sociedad holding, Eagle Capital for Financial Investments, gestionada por un exministro de Inversiones. El modelo egipcio, por lo tanto, representa la captura en su máxima expresión: los cuatro componentes de la tipología están plenamente desplegados, y los servicios de inteligencia actúan simultáneamente como propietarios, financiadores y reguladores informales. Este modelo ha llamado la atención como posible modelo para otros estados autoritarios que buscan instrumentalizar los recursos de inteligencia para el control de los medios de comunicación, sin las complicaciones de los partidos políticos con ideologías distintivas.
  5. El modelo del control de los billonarios: Israel. El país ocupa una posición singular en cualquier tipología comparativa de captura de medios: una democracia funcional con auténtica independencia judicial, elecciones competitivas y una tradición de periodismo combativo, en la que una forma de captura privada ha reestructurado sustancialmente el entorno informativo. El caso israelí es significativo porque demuestra cómo un único multimillonario con motivaciones políticas, que opera al margen de cualquier estrategia formal de captura, puede producir resultados, en términos de concentración de medios, homogeneización editorial e influencia política, comparables a los logrados mediante programas gubernamentales más sistemáticos. Sheldon Adelson, el magnate estadounidense de los casinos y principal donante del Partido Republicano, lanzó Israel Hayom (Israel Hoy) en 2007 como un diario gratuito con un único propósito: impulsar la carrera política de Benjamin Netanyahu y los intereses electorales del partido Likud. Adelson era ciudadano estadounidense y sus inversiones políticas abarcaban tanto el Partido Republicano en Estados Unidos como el Likud de Netanyahu en Israel. Su propiedad de Israel Hayom fue el prototipo de un patrón que se haría más visible en los años siguientes: multimillonarios transnacionales que utilizaban la propiedad de medios de comunicación en democracias fuera de su contexto nacional como instrumentos de proyectos políticos alineados, operando sin las limitaciones de rendición de cuentas democráticas que se aplican a los actores políticos nacionales. Tras la muerte de Adelson, el gobierno de Netanyahu sancionó al periódico independiente Haaretz, ordenando a todas las instituciones financiadas por el gobierno que cesaran sus comunicaciones con él, lo que puso en marcha mecanismos estatales en coordinación directa con dinámicas de captura privada. El modelo israelí ilustra, por lo tanto, cómo la captura privada y gubernamental pueden operar de forma complementaria en lugar de alternativa.
  6. El modelo de los oligarcas tecnológicos: Estados Unidos. Representa la variante más reciente y, en algunos aspectos, la más trascendental de captura de medios, un modelo aún en formación, cuyas características son visibles en los datos, pero cuya forma final sigue siendo objeto de debate. Comparte elementos con tipologías anteriores, en particular los componentes de propiedad y dependencia financiera del modelo de captura de medios, pero los implementa mediante mecanismos que no tienen precedentes claros en la historia de los medios. La diferencia fundamental con los modelos de captura europeos es que los actores que impulsan la captura de los medios estadounidenses no son políticos que buscan instrumentalizar los sistemas mediáticos existentes, sino multimillonarios de la tecnología cuyos principales intereses comerciales se centran en la infraestructura de datos, la inteligencia artificial, la vigilancia y la computación en la nube, y que ahora están extendiendo esos intereses a la propiedad, la financiación y la distribución de los medios simultáneamente. La dimensión de la IA en la captación de medios estadounidenses no tiene un paralelismo claro en modelos anteriores. Casi todos los principales medios de comunicación estadounidenses han firmado acuerdos de licencia de contenido con empresas de IA, recibiendo pagos a cambio de periodismo utilizado para entrenar modelos que luego desvían el tráfico de audiencia de sus propios sitios web.El modelo tecno-oligárquico estadounidense se diferencia de sus homólogos europeos en otra dimensión crucial: su marco ideológico. Los modelos europeos operan en contextos donde la captura de los medios de comunicación es explícitamente contraria a los valores constitucionales, incluso cuando estos se violan sistemáticamente. El modelo estadounidense se construye en un contexto donde sus principales actores profesan un compromiso con la libertad de expresión; de hecho, la eliminación de la verificación de datos se presenta como una restauración de la libertad de expresión, y la presión regulatoria sobre las emisoras críticas se justifica como una lucha contra el sesgo.
    Finalmente, los modelos pueden ser menor o mayormente visibles a un observador externo. Como ejemplos de capturas invisibles se cita a Estados Unidos e Israel. Turquía, Egipto y Hungría son crecientes en su visibilidad con Rusia que es totalmente visible.

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