La presidencia tuitera: Donald Trump según The New York Times


The New York Times publicó un trabajo muy minucioso sobre el uso que hace el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de su cuenta en Twitter @realDonaldTrump. El informe, titulado The Twitter Presidency, es muy minucioso y aporta algunos datos de mucho interés. Quien es el responable de las cuentas de rdes sociales del presidente y en particular de Twitter es Dan Scavino, quien a su vez tiene su propia cuenta. Scavino fue quien manejó las cuentas de Twitter en la campaña. Su acercamiento a Trump viene del año 1992 cuando fue caddie en un torneo de golf organizado por uno de las cubes de golf de Trump. La asesora del preidente Trump, Kellyanne Conway, recordada por su frase relativa a que existen “hechos alternativos” cuya finalidad era desacreditar noticias de los medios tradicionales, afirma que Trump “tiene la necesidad de tuitear como otros la de comer”; y que el uso que hace de su cuenta en la red supone un paso hacia “la democratización de la información”.

El uso de Trump de Twitter es insistente. Su mayor marca fue reciente, en octubre de 2019 con 271 tuits en una semana.

Más de la mitad de los tuits son ataques hacia otras personas, políticos, instituciones, medios y periodistas, países, líderes globales, entre otros. Por otro lado, Trump usa la cuenta para valorar sus políticas y a sí mismo, a medios “partisan” (militantes) conservadores, personalidades e instituciones que lo apoyan y a difundir teorías de corte conspirativo, entre otros objetivos.

Este nivel de atques hace que muchas veces el contenido de los mensajes de Trump esté en conflicto con la política que la empresa Twitter tiene al respecto. Esta situación produjo roces e inquietud con la red social que comanda Jack Dorsey. Sin embargo, la cuenta de Trump es la que más Impresiones (“impressions“) genera, algo vital para una compañía con números difíciles en sus balances.

La mayor parte de sus tuits son, o bien temprano por la mañana, o bien tarde por la noche. Por un lado, esta frecuencia revela que los tuits son personales, ya que los publica cuando no está reunido con asesores o miembros del gabinete; por otro, esto le permite intervenir en la agenda de los medios mainstream.

Los seguidores de la cuenta @realDonaldTrump son en su mayoría de edad adulta, blancos y conservadores. Esta es una de las fuentes or las cuales Trump suele acusar a las plataformas digitales de estar orientada hacia la izquierda y por tanto difundir contenidos con ese sesgo dieológico, algo que fue relativizado por el semanario británico The Economist. Asimismo, sólo un quinto aproximadamente son votantes estadounidenses. Esto habla que la cuenta apunta más a consolidar a su masa de votantes, pero a expandir su mensaje por fuera de esta. Si se quiere saber qué dice Trump y cuáles son su políticas públicas, no hay que ir a los medios sino a su cuenta de Twitter.

Otro detalle es que aquellos tuits concontenidos con mayor nivel de aprobación (“likes“) son quienes tienen menor apoyo en las encuestas de opinión pública; y a la inversa, los de menor aprobación, tienen mayor sustento en el público en general.

El sesgo de pertenencia partidaria es muy fuerte en la aprobación como en la desaprobación de sus tuits. Los simpatizantes democrátas desaprueban sus tuits, mientras que los republicanos los aprueban.

Otro dato interesante es que Barack Obama usaba su cuenta de Twitter cuando cerraba una política pública, por ejemplo, cerrar un acuerdo comercial con otro país o cuando se aprobaba una ley clave en el Congreso. El uso de Trump es al revés: usa Twitter para lanzar una política pública o para abrir una instancia de confrontación.

Todo hace presumir que con el inicio de la carrera presidencial en el año 2020, Trump utilizará centralmente a Twitter como una de las herramientas clave de comunicación política. ya anunció que no esperen de él uso frecuente de espacios pagos en medios tradicionales o institucionales.

Sin dudas, para mal o bien, Donald Trump cambió la forma de comunicación gubernamental. Muchos de los libros sobre el tema pueden ser guardados. La nueva era de la comunicación vía redes sociales ya se ha instalado y está fuera de dudas. Queda ahora el interrogante de cómo esto está impactando en otros países y en particular en América Latina. Por ejemplo, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, mantiene una práctica de corte tradicional, al ser su fuente de difusión gubernamental, las conferencias de prensa que da por las mañanas. Estas son tomadas por os medios o distribuidas por redes, como es el caso de Spotify, donde López Obrador tiene su cuenta de acceso directo pro parte del ciudadano mexicano. Entre la versión Trump y la de López Obrador, hay muchos modelos disponibles.


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