¿Funciona el chequeo de información?


Anya Schiffrin, destacada académica en materia de comunicación y periodismo, plantea sus dudas acerca de las actividades de chequeo de información tienen impacto real sobre alertar en el espacio público acerca de la desinformación, fenómeno también conocido como el de fake news. Esta actividad existe hoy en gran parte de los países democráticos del mundo. En el caso de la Argentina, Chequeado es la primera organización dedicada a esta actividad. Hoy se ha sumado Reverso. En América Latina, esta práctica se está extendiendo a raíz de los problemas que genera la desinformación en el discurso público. En un paper de 2012 titulado “Misinformation and Fact-Checking: Research Findings from Social Science” (“Desinformación y chequeo: conclusiones de investigaciones en ciencias sociales”) , los académicos Brendan Nyhan y Jason Reifler y el impulsor del monitoreo de noticias Tom Glaisyer consideraron que el chequeo sería exitoso si cumpliera con tres supuestos:

a) cambiar la perspectiva de las personas acerca de una mayor actitud crítica hacias las noticias;

b) cambiar el periodismo, en particular cuestionando a los políticos que pretendan manipular a los ciudadanos con datos falsos;

c) cambiar la conversación, esto es es, llevar el debate público hacia una deliberación en base a datos y hechos contrastables.

Los resultados son dispares según los casos nacionales. Los procedimientos en redes desarrollados por gigantes digitales como Facebook y Google tampoco son lo suficientemente transparentes como para garantizar que se difundan noticias confiables. Un informe de la organización británica de monitoreo de noticias Full Fact consideró en un informe sobre chequeo en Facebook que es muy difícil controlar el número descomunal de posteos que se hacen esa red social y que pueden tener impacto comunicativo sobre lo público. Muchos de los posteos no son totalmente falsos y tampoco totalmente verdaderos, por lo cual la borrosidad de aquello que se vuelca a las redes hace difícil el monitoreo. Esta organización parte del supuesto que evalúa los posteos y no avanza sobre las personas que los hacen. La tarea, por lo visto, no es fácil ya que el material a analizar es descomunal en un mundo de múltiples plataformas comunicacionales y donde el ámbito político no castiga a quienes hacen un uso arbitrario y manipulador de la información pública.


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